Si se para frente al espejo y se cuestiona ¿Quién soy? Es probable
que se dé una respuesta llena de filosofías y detalles poco concretos, ya que
los individuos no solo somos nuestro nombre, sino mil componentes
bio-psico-sociales.
Pues bien, la Imagen Corporativa es la respuesta a ¿Qué es
mi negocio?
No solo se trata de un acta constitutiva, de un nombre o un
giro comercial. Se trata de la percepción que produce en sus clientes, de los
colores que lo identifican, de los detalles que lo diferencian de sus
competidores.
Entre sus componentes están:
Nombre: Su negocio no es solo una cafetería, es “Aroma de
café”, por dar un ejemplo.
El nombre es un vil gusto del
dueño, pueden llamarse como quieran; la magia viene cuando el nombre se
posiciona como marca, y eso solo lo trae trabajo continuo de posicionamiento.
Logos: esa
imagen que, sin importar dónde se vea, identifica su marca. Como los escudos de
las familias en la época caballeresca, suelen tener elementos fáciles de
identificar y que se relacionan con las palabras clave de la empresa.
Muchas empresas cambian su logo
con los años, sin embargo siempre debe definir la personalidad de tu negocio.
Si eres un gato, no te ligues a la imagen de una liebre; si por el contrario
eres una liebre, entonces siéntete orgulloso de tus orejas y presúmelas en tu
logo.
Colores: es
la paleta de colores que te van a representar, estarán presentes en uniformes,
locales, papelería, página web o incluso en suvenires y embalaje.
Los colores tienen su propia
personalidad, y son usados para inducir distintas emociones. Dependiendo de tu
giro y estilo puedes elegir entre amarillo huevo hasta azul eléctrico, y crear
todo un mensaje con las combinaciones.
Atención al
cliente: son los detalles lo que realmente nos define, desde la forma en que
saludamos a un posible comprador, la limpieza, y las posibles soluciones que le
demos a un inconveniente en nuestro trabajo diario.
No solo se trata de un buzón de quejas;
de hecho es la forma en que damos a entender a los clientes que los respetamos
y que no solo los vemos como signos de pesos.
Una vez que sabemos quiénes somos, como empresa, debemos
plantarnos frente a los clientes y hacérselos saber; sean honestos, por ejemplo
si son pet friendly
hagan promociones para clientes que se acerquen con sus mascotas; si les
interesa el cuidado del medio ambiente, hagan hincapié con empaques
reciclables.
Hagan de sus colores, logo, slogan y nombre una filosofía y promuevan
que sus empleados la sigan. Una personalidad autentica les permitirá ganar
clientes que se identifiquen y no simplemente consuman.
La ayuda de diseñadores y mercadólogos, puede ser una buena
inversión para su negocio; no desperdicie sus consejos y pague lo justo por un
servicio que podría ayudar al crecimiento exponencial de su empresa.
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